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Nos seguimos?

2º regalitoo ^^ otro inedito contado por Gabriel (:

Hola! para los que han leído o estan leyendo el libro... creo que sabrán que parte de la historia es (: ojala que les guste, y haber si les aclara un poco las cosas. Saludos y gracias por pasar :D Adiós.


Llegué mas temprano que de costumbre al colegio ya que tenía una razón importante para hablar con Danna.
Bueno, esa fue la mentira que me dije a mi mismo. Yo solo quería verla.
Habían pasado más de dos días desde que no podía mirar su rostro, su sonrisa, sus ojos.
Dos días en los que no había dejado de pensar en ella.
Sin embargo pasaban los minutos y no había ni rastro del jeep de Vicent.
¿Y si no venían? ¿Y si estaba enferma?
Pues, si no venía ninguno de los dos, tendría la escusa de ir a ver a Vicent para aprovechar de verla… Creo.
¿Qué pensaría ella de verme en su casa? ¿Se creería la escusa o se habría dado cuenta de que solo haría eso para estar con ella?
Agh… Malditos minutos. Cuando no estoy con Danna el tiempo se me hace eterno, sin embargo, los escasos momentos que me encuentro con ella se me hacen demasiado cortos.
De repente, como si se materializara, vi como entraba el jeep de Vicent al estacionamiento.
Y Danna, como siempre, como benditamente correspondía, estaba sentada al lado de su hermano.
Bien.
Se venían riendo, quién sabe de qué. A Danna le gusta reírse y a mi me encanta verla sonreír.
Verla solo logró que me impacientara más.
- ¡Danna! – la llamé mientras se bajaba del jeep. “Agh… Recuérdate que no puedes llegar y besarla como si se fuera a acabar el mundo”, me reprimí mentalmente. Pero es que se veía tan… - ¿A que no sabes?
- ¿Qué cosa? – me preguntó curiosa.
“Me enamoré de ti a los dos días de haberte conocido”
No. Eso sonaría muy sicópata, y no quería que se asustara. Además, no podía decírselo con su hermano presente.
¡Mierda! ¡Vicent estaba ahí!
- Hola Vicent. – le dije un poco avergonzado mientras intentaba serenarme un poco.
- Hola Gabriel. – me saludó éste. Para variar, se quedó mirándome como si se supiera cada uno de mis pensamientos. – te ves… impaciente. – agregó luego, riéndose, con esa cara que tiene de “yo lo se todo, a mi no me engañas”
- Si... eh, si me disculpas. – comencé a decirle. No quería hacer el ridículo con él al frente. No quería que me escuchara decirle a Danna que… ¡Diablos! ¿Qué le iba a decir? Comencé a acordarme de lo que habíamos hablado antes… Ah, si… - tengo que hablar con Danna… a solas. – agregué estúpidamente al final, como queriendo dejarle eso bien planteado.
- Ah, claro. – me dijo Vicent aguantándose la risa. Definitivamente él debía de saberlo todo. – te veo luego.
- Claro. – le respondí. ¡Vete ya!
Esperé, impaciente, a que Vicent se alejara lo suficiente del lugar en donde estábamos nosotros para poder comenzar a hablar.
Le hablaría un poco del asunto de su amiga con Jhon, eso la alegraría.
Tenía que mantener todo casual, sin embargo, cuando me di vuelta para mirarla todo mi autocontrol y tono casual se fue a la mierda.
- Ayer en la noche salí con Jhon, ya sabes, a tomar algo. – le comencé a decir.
- Ya. – me respondió ella. Había entendido a la primera de que íbamos a hablar.
- Bueno, - ¿de que manera podía explicarle el asunto sin echarme al agua yo? - estuvimos hablando bastante, y en un momento, no recuerdo como… salió a la conversación Sophie.
Ok. Esto había sido una verdad a medias. Sophie había aparecido en la conversación porque yo me había pasado las tres horas hablando de Danna y Jhon había mencionado, como quien no quiere la cosa, a la amiga de esta chica que me mantenía en el día soñando despierto y por las noches sin poder dormir por pensar en ella.
No fui capas de decirle esto último mirándola a cara. Probablemente descubriría que estaba mintiendo.
- ¿Enserio? – me preguntó con una enorme sonrisa.
- ¡Si! – le respondí yo. Por hacerla feliz le daría lo que me pidiera… Pero tenía que mantener algunas cosas en secreto por respeto a mi amistad con Jhon. - La cosa es que yo me hice el desentendido, y le pregunte haciéndome el inocente que qué pasaba con ella y todo.
- Y… - se veía tan tierna y tan inocente que sentí como se me hinchaba el corazón en el pecho.
- Jhon dijo que esta buscando la oportunidad para invitarla a salir. – En realidad, Jhon dijo que Sophie le gusta mucho y que la quiere tener de novia. Pero eso sería mucha información y mi amigo me mataría si se enteraba lo que estaba haciendo por pasar más tiempo con Danna.
- ¡Wow! ¡Eso es genial!
- Si, lo es. Hay que encontrar la manera para que hablen más. Pero ellos no deben darse cuenta de que los estamos ayudando. – agregué. Si Jhon se enteraba me metería en un lío enorme. – Jhon me mataría…
- Ni que lo digas. – me respondió riendo.
- Esto debe ser nuestro secreto. – le susurre a modo confidencial y sin poder evitar tener una estúpida sonrisa en el rostro. Sin saberlo Jhon me había ayudado mucho, ya que ahora tenía una razón para hablar con Danna sin que nadie sospechara y, sin que ella se diera cuenta, me había acercado poco a poco.
Vi como se mordía el labio y una expresión de aturdimiento pasaba fugazmente por su rostro mientras me miraba.
Mmm… Interesante.
- Ok. – Me respondió con la misma expresión traviesa que pone Tommy cuando planea hacer algo.
- Bien. – sin quererlo tenía mi sonrisa gravada en la cara. No podía evitarlo Soy el tipo más feliz del planeta cuando veo a Danna. - Entonces… - “¿sabes que te amo? Porque enserio, te amo hasta la locura. ¿te gustaría estar eternamente conmigo? Porque a mí me encantaría”. - te veo luego.
- Claro. Mmm… ¿La última hora te toca con Jhon?
- Si, ¿Por qué? - ¿Qué estaría pasando por esa hermosa cabecita en estos momentos?
- Pues… A Sophie le toca artes a esa hora. Intenta pasar con Jhon por el mismo camino que Sophie para ir al casino. Quizá te la encuentres.
Ya. Pero yo me quería encontrar con ella, no con Sophie.
- Ah… ¿En que clase estas tú a esa hora? – le pregunté directamente.
¡Maldición! ¿Dónde quedó tu autocontrol, Gabriel?
Por el piso…
- Lenguaje. – Me respondió mientras yo notaba el movimiento de sus labios al decir la palabra.
¡Ah!
- Ah… - murmuré en forma tonta sin poder parar de mirar esos ojos grises que me tienen loco.
Y me perdí en ellos.
Quería ahogarme en ese mar de plata que, ahora que ella me miraba también, se había vuelto un poco oscuro.
Vi la lucha interna que había en sus ojos. Esa indecisión que tenía tan tiernamente entre seguir o dejar de mirarme.
Después de unos segundos, frunció los labios y corrió la vista mientras sus mejillas se teñían de un toque escarlata que me hizo sentir emoción, ternura y otra cosa en la que no quería pensar porque era muy fuerte.
Todavía tenía en la cabeza cuando Vicent nos dijo a todos como quien no quiere la cosa: “Y voy a aplastarle la cabeza y a cortarle lo que más quiere al que se intente aprovechar de mi hermanita”.
Y cuando había terminado de decir eso, Vicent parecía verdaderamente peligroso.
Ay…
Pero al diablo con Vicent. Este era mi momento.
- Danna… - ¡Mierda! Me salió la voz mucho mas ronca de lo que me esperaba. - Creo que…
- ¡Eh, Danna! Vamos antes de que se haga tarde. - … me enamoré de ti.
Vi como el maldito perro faldero que sigue a Danna a todas partes estaba a unos autos mas allá y no se perdía de nada.
Lo iba a matar. Enserio que lo iba a matar por entrometido.
Iba a ir en la noche y le iba a destrozar el auto, y después iría con Jhon y Ken a molerlo a golpes hasta que prometiera que iba a dejar a Danna tranquila.
Danna se giró un poco y le dirigió una de esas sonrisas tan dulces que te quitan el aliento mientras le decía:
- Claro, voy en un momento Cade.
¡Agh! Pensándolo bien quizás le daría las gracias al estúpido chico por salvarme de hacer el ridículo de mi vida.
Yo a punto de decirle lo que ciento y ella me trata exactamente igual como trata al resto.
Bien. Si eso quiere, que se quedé con su rubio desabrido que no para de seguirla como un fiel corderito.
- Entonces te veo después Danna. – Estaba enojado. Realmente furioso con todos. Enojado, deprimido y celoso. Completamente celoso. Me marché sin decirle nada más y, cuando me alejé lo suficiente de Danna y de todos, murmuré por lo bajo: - Claro, si tienes tiempo para mí entre todos tus estúpidos amigos que se creen que eres de su propiedad. Agh, ese niñito tonto me irrita…
Y, sin saber muy bien por qué, tuve la sensación de que Danna me había escuchado.
Pero eso era imposible, ¿no?

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